jueves, 30 de abril de 2009

Otra evasión


Nadar por la noche y de preferencia a la luz de la luna, puede ser muy agradable. En una piscina cubierta y si fuera llueve o hace frío resulta muy satisfactorio, pero al aire libre y si la alberca está iluminada, es casi mágico. Depende de la temperatura externa, si la noche es tibia, considero que lo mejor es que el agua esté a 28 grados para nadar, aunque hay quien la prefiere aún más fresca. Tal vez es demasiado fría solo para remojarse, pero para hacer ejercicio es ideal. Resulta terapeútico sentir la resistencia del agua y estar rodeada de esa luz azul.
Y es mejor vivir el presente y no pensar en lo que nunca será. Hay que dejar ir, por más difícil que parezca, de manera suave, es como deslizarse en el agua por la noche.


Ah, y la cerveza con el sol solo aclara los mechones de aquellos con tendencias rubias.

miércoles, 29 de abril de 2009

Evadirse con el sol


Es divertido asolearse con una cerveza fría a la mano y experimentar si la cerveza aclara el propio pelo, derramando un poquito en la mano ahuecada y luego en la cabeza con cuidado . Todo sea por evadirse de la realidad...
Y silencio, silencio.

lunes, 20 de abril de 2009

"Non omnis moriar"

Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón... No todo
se lo ha tragado la tierra.

............

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive, esperanza, ¡ quién sabe
lo que se traga la tierra!

Antonio Machado
( después de la muerte de su esposa, Leonor)

jueves, 9 de abril de 2009

Poesía francesa en Jueves Santo


Là, tout n'est qu'ordre et beauté, luxe, calme et volupté.

Charles Baudelaire
Extrait de Les Fleurs du mal.

miércoles, 1 de abril de 2009

Los suspiros son aire...

¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?



Gustavo Adolfo Bécquer

viernes, 27 de marzo de 2009

Bajo la jacaranda


Dejé de leer y tomar el sol ( que incrementa pecas y manchas) para contemplar la jacaranda. Después me tumbé sobre el pasto, debajo de ella, para ver el cielo a través de sus ramas. Una suave brisita mecía sus flores. Era un instante pacífico, era un placer sencillo contemplar así la naturaleza. Y aunque pueda dañar la piel, el sol también es curativo y saludable para cuerpo y alma. Ese momento fue un regalo primaveral que fortaleció mi ánimo.

jueves, 26 de marzo de 2009

La musa abandonada


( o bien, La musa bloqueada o La musa odiada)


"LA DESPEDIDA"

F. Hölderlin


¿Queríamos separarnos?
¿Era lo justo y lo sabio?
¿Por qué nos asustaría la decisión como si fuéramos a cometer un crimen?
¡Ah! poco nos conocemos, pues un dios manda en nosotros.


¿Traicionar a ese dios?
¿Al que primero nos infundió el sentido y nos infundió
la vida, al animador,
al genio tutelar de nuestro amor?
Eso, eso yo no lo hubiera permitido.


Pero el mundo se inventa otra carencia,
otro deber de honor, otro derecho, y la costumbre
nos va gastando el alma,
día tras día disimuladamente.


Bien sabía yo que como el miedo monstruoso y arraigado
separa a los dioses y a los hombres,
el corazón de los amantes, para expiarlo
debe ofrendar su sangre y perecer.


¡Déjame callar! Y desde ahora, nunca me obligues a contemplar
este suplicio, así podré marchar en paz
hacia la soledad,
¡y que este adiós aún nos pertenezca!


Ofréceme tú misma el cáliz,
beba yo tanto del sagrado filtro,
tanto contigo de la poción letea,
que lo olvidemos todo, amor y odio!


Yo partiré. ¡Tal vez dentro de mucho tiempo vuelva a verte, Diótima!
pero el deseo ya se habrá desangrado entonces,
y apacibles como bienaventurados
nos pasearemos, forasteros, el uno cerca al otro conversando,
divagando, soñando,
hasta que este mismo paraje del adiós
rescate nuestras almas del olvido
y dé calor a nuestro corazón.


Entonces volveré a mirarte sorprendido, escuchando como otrora
el dulce canto, las voces, los acordes del laúd,
y más allá del arroyo, la azucena dorada
exhalará hacia nosotros su fragancia.


Pobre Diótima.

Cuando la musa ya no es necesaria y al poeta no le sirve, debería de esfumarse, por qué no morirse pronto , tal y como Diótima, eso sería lo cómodo y práctico...